¿Por qué ir al dentista?

¿Por qué ir al dentista?
¿Por qué ir al dentista?

A diferencia de lo que muchos tienden a creer, no debemos asistir a las clínicas odontológicas únicamente cuando experimentamos dolor o incomodidad en el interior de nuestra boca. De hecho, los expertos aseguran que es fundamental visitar al dentista cada seis meses, de modo que podamos detectar cualquier afección a tiempo y prevenir la evolución de ésta.

 

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La importancia de una asistencia frecuente al odontólogo se basa en lo delicada que puede llegar a ser nuestra boca, ya que ésta es una cavidad expuesta al contacto con todo tipo de elementos que pueden generar enfermedades. Dichos elementos pueden ser, por ejemplo, alimentos u otros objetos sólidos capaces de causar laceraciones, bebidas o sustancias que pueden promover irritación, o cualquier partícula malévola cuya composición produzca infecciones.

Claro está que, en muchos casos, aunque el paciente mantenga una excelente rutina de limpieza bucal, las anomalías pueden aparecer y desmejorar su calidad de vida, por lo que es fundamental tener contacto regularmente con un especialista capaz de identificar, prevenir y/o tratar dichas afecciones. En este orden de ideas, pues, a continuación, hablaremos de los tratamientos más comunes e importantes que ofrecen las clínicas odontológicas.

 

Ortodoncia

Como es bien sabido, la ortodoncia es la especialización odontológica que se encarga del estudio, diagnóstico, prevención y tratamiento de las complicaciones en el entorno dentomaxilofacial a partir de elementos artificiales fijos o removibles, los cuales son diseñados con el objetivo de realizar distintas fuerzas para alinear las piezas que generan dicha complicación.

Actualmente, además de los aparatos tradicionales como los brackets, podemos encontrar alternativas más estéticas y cómodas como la ortodoncia lingual o los retenedores Invisalign.

 

Limpieza general

Así como lo mencionamos anteriormente, pese a una excelente rutina de limpieza llevada a cabo en casa, es claro que la eliminación de los residuos alimenticios y las bacterias nunca será absoluta, de modo que es necesario asistir dos o tres veces al dentista para una limpieza general con la ayuda de herramientas especializadas, además de la experticia del médico.

Gracias a estas limpiezas, los dientes del paciente no se verán en riesgo de acoger las bacterias que causan la caries y el mal aliento, así como evitar el oscurecimiento y el manchado dental. A su vez, el tejido gingival se mantendrá saludable y libre de infecciones que causan la inflamación de la encía, el deterioro del hueso alveolar y la pérdida de las piezas dentales.

 

Empaste

Uno de los procedimientos más comunes cuando se asiste al dentista, es la eliminación de caries y otras infecciones que se han incrustado en la superficie dental. Para ello es necesaria la implementación de tornos especializados que retiran las bacterias y luego la aplicación de sustancias como composite para sellar la fisura.

Asimismo, cuando se trata de una caries demasiado profunda, el especialista debe llevar a cabo una endodoncia o tratamiento de conductos, el cual es un procedimiento que consiste en la extracción de la pulpa del diente necrosado para reemplazarla con composite y sellarlo, de modo que el diente no se debilite aún más y se quiebre por completo.

 

Colocación de prótesis o implantes dentales

Finalmente, cuando un paciente presenta una dentadura cuya armonía ha sido desmejorada a causa de la pérdida de una o varias de sus piezas dentales, el dentista estudia la estructura dentomaxilar de la persona y estudia la mejor alternativa para solucionar dicho inconveniente.

Ello puede ser obtenido por medio de prótesis removibles que simulan una sonrisa natural o, bien, con implantes dentales. Éstos últimos son elementos que se incrustan sobre el tejido óseo que soporta las piezas dentales y no solo garantiza la recuperación estética de la sonrisa, sino también su funcionalidad.